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Salud menstrual: un nuevo paradigma

  • 23 nov 2021
  • 4 min de lectura

Actualizado: 1 dic 2021

Debido a las investigaciones que se han desarrollado para una comprensión de las experiencias menstruales y sus intersecciones con la salud física, mental y social, en abril de 2021 el Grupo de Acción de Terminología del Colectivo Menstrual Global decide desarrollar la definición de salud menstrual.


En abril de 2021 distintas organizaciones internacionales que trabajan por la salud y los Derechos Humanos acordaron una definición de salud menstrual. Consideraron necesaria una definición unificada de la salud menstrual para promover la promoción, la política, la práctica y la investigación, destacar la importancia de la salud menstrual en todos los sectores y facilitar la comunicación entre los grupos interesados.


Este concepto presenta un cambio de paradigma en relación a la menstruación, sustituyendo el término “higiene menstrual”. Esta modificación conceptual fue debido a que el término “higiene” está asociado a la connotación históricamente negativa del flujo menstrual como algo “sucio” e impuro”, así como también consideraron ir más allá del cuidado del sangrado menstrual para incluir los numerosos componentes sociales y psicológicos de la experiencia menstrual, así como las necesidades relacionadas con la salud y la inclusión social.


Más allá de estos cambios el nuevo abordaje del ciclo menstrual no puede ser una cuestión conceptual solamente. Este nuevo paradigma necesita que investiguemos y actuemos en nuestras comunidades, la salud menstrual requiere construcción colectiva. Es por esto que consideramos importante la educación menstrual desde una dinámica dialógica.



Sobre el concepto de salud


La salud es concebida como un medio para la vida, para el desarrollo y no como un fin en sí misma, y es vista como un derecho (Ver: Declaración Universal de Derechos Humanos. Artículo 25).


La definición de Salud de la OMS reafirma el concepto integral, definiendo a la misma como “un completo estado de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de enfermedades o invalidez”. Esta definición de Salud de la OMS enunciada en 1948 significó un importante cambio hacia una postura más integral, dejando reduccionismos biologicistas.


Consideramos además importante, tener presente los conceptos vertidos en 1972 por el Dr. Salvador Allende en cuanto a definir la Salud como “proceso dialéctico, biológico y social producto de la interrelación con el medio ambiente, influido por las relaciones de producción y que se expresa en niveles de bienestar físico, mental y social.”


Desde Mery Poem planteamos que la contribución a la salud comienza en las formas de producción y por esto nos importa la creación basada en una economía circular.



El término salud menstrual


El Grupo de Acción de Terminología, que incluye miembros que reflejan las perspectivas de investigación, práctica, promoción y financiación, elaboró un proyecto de definición inicial basado en las aplicaciones anteriores de términos como "salud menstrual" e "higiene menstrual" en la documentación de investigación y práctica, la definición de salud de la Organización Mundial de la Salud, y la reciente definición de Salud y Derechos Sexuales y Reproductivos (SDSR) de la Comisión Lancet-Guttmacher. Cincuenta y un expertos participaron en el proyecto, en representación de instituciones académicas (18%), organizaciones no gubernamentales (27%), organismos de la ONU (24%), organizaciones de financiación (8%), gobiernos (4%), coaliciones regionales centradas en la salud menstrual (14%) y asociaciones profesionales de salud ginecológica (6%). Las partes interesadas procedían de organizaciones con sede en Europa (29%), América (25%), África (25%) y Asia meridional y sudoriental (20%).


Finalmente la definición de salud menstrual elaborada por el Grupo de Acción Terminológica es la siguiente:


La salud menstrual es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedades o dolencias, en relación con el ciclo menstrual.


Lograr la salud menstrual implica que las mujeres, las niñas y todas las demás personas que experimentan un ciclo menstrual, a lo largo de su vida, puedan acceder a información precisa, oportuna y adecuada a su edad sobre el ciclo menstrual, la menstruación y los cambios que se producen a lo largo de la vida, así como sobre las prácticas de autocuidado e higiene relacionadas.


Cuidar su cuerpo durante la menstruación de forma que se apoyen sus preferencias, su higiene, su comodidad, su privacidad y su seguridad. Esto incluye el acceso y el uso de materiales menstruales eficaces y asequibles, así como disponer de instalaciones y servicios de apoyo, incluidos los servicios de agua, saneamiento e higiene, para lavarse el cuerpo y las manos, cambiar los materiales menstruales y limpiar y/o desechar los materiales usados.


Acceder a un diagnóstico, tratamiento y atención oportunos para las molestias y los trastornos relacionados con el ciclo menstrual, incluido el acceso a servicios y recursos sanitarios adecuados, el alivio del dolor y las estrategias de autocuidado.


Experimentar un entorno positivo y respetuoso en relación con el ciclo menstrual, libre de estigma y angustia psicológica, incluyendo los recursos y el apoyo que necesitan para cuidar con confianza de sus cuerpos y tomar decisiones informadas sobre el autocuidado a lo largo de su ciclo menstrual.


Decidir si participar en todas las esferas de la vida, incluidas la civil, la cultural, la económica, la social y la política, y cómo hacerlo, durante todas las fases del ciclo menstrual, libres de exclusión, restricción, discriminación, coerción y/o violencia relacionadas con la menstruación.


Así es que se hace énfasis que las personas experimentan la menstruación de manera diferente, moldeada por sus experiencias vividas, sus necesidades y sus circunstancias. La discapacidad, la edad, la identidad de género, el lugar de residencia, la falta de hogar, la inestabilidad de la vivienda, las condiciones de detención, la migración, las catástrofes, la inseguridad y el desplazamiento, la religión, la etnia, la cultura y muchos otros factores influyen en las experiencias menstruales y deben tenerse en cuenta para satisfacer adecuadamente las necesidades de salud menstrual.


Se ha constatado que el estigma que rodea al ciclo menstrual socava el bienestar físico, mental y social. Se necesita un entorno positivo y respetuoso en todos los niveles, incluidos el interpersonal, el comunitario y el social, para que las personas alcancen y mantengan la salud menstrual.


Con Mery Poem, mediante sus productos y talleres de eduación menstrual, nos hemos propuesto contribuir a la salud menstrual dentro de este paradigma.

 
 
 

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