De nuestras emociones y el ciclo menstrual
- 8 abr 2022
- 2 min de lectura

En otras notas del blog hablamos de lo difícil que resulta encontrar espacios de diálogo en relación al ciclo menstrual por ser un tabú.
Sin embargo, que no se hable no impide que todas las personas en algún momento de sus vidas tengan algunas ideas en relación a la menstruación. Ideas que nunca se han cuestionado en un diálogo ni en una observación de las propias experiencias. Ideas que muchas veces surgen de otras ideas y que muchas veces estructuran formas de violencia.
Hoy precisaremos en una expresión bastante común: “¿estás menstrual?”
Esta pregunta, no busca que digamos sí o no para escuchar nuestras necesidades. Esta expresión en nuestra cultura quiere decir que esas emociones expresadas no son adecuadas y que solamente se deben a nuestras hormonas y sus alteraciones.
Detrás de esta expresión está la idea de que la menstruación o la pre-menstruación, pueden conducirnos a estados emocionales considerados negativos para la convivencia.
En ¡Qué emoción! ¿Qué emoción? George Didi-Huberman (2016) como historiador del arte y filósofo hace un recorrido del lugar de la emoción en nuestra cultura y dice:
Los filósofos clásicos, tendieron a considerar la emoción como una debilidad, un defecto, una impotencia. La emoción se opone por un lado a la razón (cosa que, de Platón a Kant, los filósofos consideran en general como lo mejor que hay) y, por el otro, a la acción (vale decir, la manera, voluntaria y libre, de caminar como adultos en la vida) (p. 27-28).
No es difícil de imaginar que en muchos ámbitos sociales las personas menstruantes sean rechazadas por esta idea en relación a nuestra ciclicidad y las emociones.
Nuestro ciclo puede llevarnos sí a expresarnos diferente según las fases, pero las emociones no están ligadas a una dinámica hormonal separada de nuestras vivencias y entorno. La causa de nuestras emociones no se debe a una alteración hormonal que padecemos por ser cíclicas y que por tanto tengamos que reprimir como si no tuvieran sentido social alguno.
Las emociones, la diversidad de emociones en relación a la diversidad de nuestras necesidades en relación a nuestro ciclo menstrual son muy valiosas si las escuchamos:
Las emociones, puesto que son mociones (e-mociones), movimientos, conmociones, también son trasformaciones de aquellos o aquellas que están emocionados. Transformarse es pasar de un estado a otro: por lo tanto, esto nos refuerza en nuestra idea de que la emoción no puede definirse como un estado de lisa y llana pasividad. Es incluso a través de las emociones como, eventualmente, se puede transformar nuestro mundo, por supuesto a condición de que ellas mismas se transformen en pensamientos y acciones. (Didi-Huberman, p. 46)
Entonces cuando me preguntan “¿estás menstrual?”, sé que esto se debe a la falta de educación menstrual y emocional, entonces contesto: Soy menstrual, y agradezco a mi sensibilidad el poder saber lo que siento y necesito para cuidarme en relación a mi entorno. Para dar paso a la expresión específica de lo que siento y necesito, en lugar de ocultarlo con la vergüenza que esa pregunta intenta generar.
Les deseo a todas las personas, menstruantes o no, puedan concebir como valiosas a las emociones y su expresión.
Referencia bibliográfica:
Didi-Huberman, G. (2016) ¡Qué emoción! ¿Qué emoción?. Capital Intelectual: Buenos Aires.



Comentarios