Suelo pélvico y aquel lugar...
- 21 feb 2022
- 5 min de lectura
Nos encontramos,
en aquel lugar,
que pude conocer
gracias al deseo de:
disfrutarme,
sanarme,
celebrarme,
explorarme.
Cocreación comunidad digital (20/02/22)

Nuestros receptores menstruales han estado asociados al libre movimiento, a la danza, al juego, a la exploración y al vínculo con el cuerpo desde el ciclo menstrual.
Así es que compartimos con nuestra comunidad digital diversas experiencias y vamos cocreando, en comunidad de indagación. Consideramos que cada cuerpo, vivencia, entorno… es único y es importante seguir investigando e investigándose para poder cuidarnos.
Dentro de este contexto surge el cuidado del suelo pélvico como un tema que importa para el cuidado de la salud.
Suelo pélvico, ¿qué es y por qué importa?
Se le llama suelo pélvico al conjunto de músculos y ligamentos que rodean la cavidad abdominal en su parte inferior. Son como una hamaca que sostienen todos los órganos pélvicos (vejiga y uretra, útero y vagina; y recto).
Un suelo pélvico sano es aquel que posee la fuerza, el tono y la elasticidad necesarios. Cuando alguna de estas propiedades falla, aparecen los problemas.
Cuando el suelo pélvico se debilita, puede afectar al funcionamiento de los órganos pélvicos y esto lo podemos notar en: incontinencia urinaria, prolapsos (caída de los órganos intraabdominales), dolor lumbar, no sentir orgasmos o sufrir dolor en las relaciones sexuales, y también el dolor o los calambres menstruales pueden empeorar si los músculos del suelo pélvico están tensos.
Algunas dificultades para su cuidado
- A pesar de su importancia, hay aún un gran desconocimiento de qué es el suelo pélvico y cómo podemos cuidarlo.
- Identificar la musculatura no es tan sencillo y requiere de autoexploración
- Saber de su estado, conseguir un diagnóstico, puede necesitar especialistas y de estudios como por ejemplo la resonancia magnética.
- Como toda zona de nuestro cuerpo está vinculada con el resto del cuerpo en su complejidad psíquica, social y ambiental. Entonces las recetas como un “esto sirve” pueden ser muy reduccionistas.
Sin embargo, podemos movernos para conocernos, explorarnos, sentirnos, y consultar lo que sea necesario a un especialista que nos pueda atender en la singularidad que somos.
Explorarse…
Hoy podemos encontrar en internet una enorme cantidad de ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, pero antes de hacer cualquier ejercicio será importante identificar esta musculatura en el propio cuerpo.
Además habiendo encontrado esta zona, sabiendo su contracción y relajación, podremos adaptar el ejercicio a nuestra vida, apropiarnos del movimiento, un ejercicio que nos resulte aburrido se convierte en una carga y no lo vamos a poder continuar.
Entonces la identificación nos permite saber qué estamos haciendo cuando hacemos un ejercicio para fortalecer y luego crear desde esta conexión con el propio cuerpo: las posibilidades de movimiento y articulaciones son infinitas (danza, meditación, objetos, yoga, gimansia). Es también desde esta conexión que podremos observarnos y escuchar un motivo de consulta médica.
Una de las formas para conectar con la musculatura del suelo pélvico es cuando orinamos, parar y retener, así sentir cómo los músculos de la vagina, vejiga o ano se ponen tensos y se suben, para luego relajarse y bajar.
Es importante aclarar que esta es una práctica de identificación, pero no un hábito de hacer ejercicios cuando se orina.
Entonces podemos sentados o acostados facilitar este movimiento de tensionar y relajar para así fortalecer el suelo pélvico, exhalando lentamente mientras elevamos los músculos e inhalando cuando los estamos soltando.
Aunque esto puede ser aburrido, lograr lo mismo con danza, con otras posturas es posible y esto dependerá de cada persona, de su cuerpo, herramientas y gustos.
Información abunda, si estamos en conexión con el cuerpo podremos elegir, sentir y crear qué va con nuestra vida y también vamos a tener más posibilidades para detectar problemas y saber si necesitamos consultar con especialistas.
Explorarse desde el placer
Si tenemos en cuenta que todos los músculos del suelo pélvico se relajan y contraen al mismo tiempo, debido a que controlan la vejiga, el recto y la vagina, también podemos conectar con esta zona así:
Introduciendo un dedo en la vagina y apretando los músculos como si estuviéramos conteniendo la orina, luego dejándola salir. Entonces podremos sentir que los músculos se tensionan y se mueven hacia arriba y se relajan moviéndose hacia abajo.
Un suelo pélvico sano es capaz de relajarse completamente y de contraerse con fuerza. Para disfrutar de las relaciones sexuales sin dolor, la fuerza, el control motor adecuado y el momento de la contracción son importantes, pero también lo son la relajación y la liberación completas.
Y es bueno saber que el orgasmo es una forma de ejercitar el suelo pélvico.
Suelo pélvico y menstruación
Durante la menstruación, los niveles de estrógeno son más bajos, podemos notar que los músculos del suelo pélvico, como los demás músculos, están más fatigados, lo cual es normal.
Prestar especial atención a las fases de relajación cuando hacemos los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico, puede ayudarnos a reducir el dolor y la tensión durante la menstruación.
Más allá de los ejercicios…
El cuidado es siempre algo complejo. Es importante ver siempre más allá de lo muscular, nuestras prácticas, posturas y movimientos, en relación a lo ambiental, cultural y social.
Algunos hábitos pueden sobrecargar el suelo pélvico:
- Cuando encorvamos la espalda se produce un aumento de la presión dentro del abdomen que, a su vez, supone exceso de presión sobre el suelo pélvico.
- Dormir con la copa menstrual
- Un uso incorrecto de la copa menstrual
También algunas vivencias como el embarazo, el parto o haber tenido o tener sobrepeso pueden haber comprometido nuestro suelo pélvico.
Más allá del desconocimiento, algunas prácticas nos desconectan con nuestro cuerpo, con esta zona, y esto perjudica el cuidado. Ejemplo de esto es cuando a las niñas y niños se les pide forzar el control de esfínteres y la evacuación, empujando en lugar de relajar sus esfínteres al momento de evacuar.
Creatividad y cuidado
Cuando conectamos con la complejidad de nuestro cuerpo y vivencias, abordando nuestras prácticas y hábitos desde ahí, la creatividad surge como consecuencia vital.
Haber estudiado anatomía, fisiología y fisiopatología en Facultad de Química, me sirvió de algo. Pero esto no hubiera sido nada sin la autoexploración, la meditación, el psicoanálisis, el arte, para saberme y contribuir a mi cuidado.
Podemos quedarnos con un ejercicio básico de contracción y relajación. Podemos también comprar unos aparatos con censores para saber de las contracciones y ejercitarnos.
Pero también podemos aprovechar la conexión con esa zona para expandir beneficios más allá del suelo pélvico y mover otros hilos en relación. Atender el suelo pélvico puede relajarnos más allá de esta zona, explorarnos puede darnos conocimiento y también placer, la danza nos puede vincular mejor con nuestro entorno y formas de movernos en lo cotidiano… en fin… es infinito y podemos ir cambiando según nuestra vida.
Aquel lugar que llegamos a conocer gracias al deseo, es un lugar que creamos y nos crea.



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