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Uno de los hilos entre ciclo menstrual y relaciones sexuales que encontré

  • 14 feb 2022
  • 3 min de lectura

Foto: tapiz_ Lala_ sabor-saber


Casi podría decirse que la mujer es en un todo tabú

Freud en “Contribuciones a la psicología del amor III” (1918)



Cuando pensé en la temática ciclo menstrual y relaciones sexuales, la primera imagen que tuve fue la de una bola de nieve. Quizás porque la nota anterior había sido sobre el tabú menstrual, y si en nuestra cultura es difícil encontrar espacios para hablar libremente sobre el ciclo menstrual, pueden imaginar que mucho más difícil es en relación a nuestra vida sexual.


Por eso, para no entrar en pánico con la bola de nieve, pensé en otra imagen para poder escribir algo y entonces… Chan! Un laberinto (Ouch!).


Complejidad, diversidad y encrucijadas de análisis del asunto…


Entonces recordé la lección de un maestro: el pensamiento “carece de precisión” al querer formarse de “concepciones tan abstractas, y por consiguiente tan vastas, que daría cabida a todo lo posible, e incluso a lo imposible, al lado de lo real”, mientras que una verdadera legibilidad de las cosas sugiere que la noción bien pensada “es aquella que se adhiere a su objeto”, es decir, a su singularidad y su complejidad […] Esto puede ser a partir de un principio local o “micrológico” (teorizado por Walter Benjamin): concentrarse en un objeto singular para descubrir en qué renueva, por su complejidad intrínseca, todas las cuestiones a las que sirve de cristal.


Así que como experiencia micrológica voy a contar algo sobre mi experiencia con esto.


El 11 de febrero fue el Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia. Esto da para mucho pero ahora quiero pensar en esto: ¿qué noción de ciencia? Qué hay de investigar desde la singularidad de nuestros cuerpos… ¿qué tipo de ciencia podemos hacer si aún investigarnos, construir conocimiento en comunidad de indagación sobre nuestro ciclo menstrual es tabú? Sí podemos seguir protocolos en un laboratorio, supe de estas “investigaciones” pero esto… Entonces para no caer en el laberinto con la bola de nieve en manos…


Recuerdo mi espíritu curioso de niña y asombrarme al mirar mi vulva en el espejo. Explorarme y que el resultado sea placentero. Me motiva mucho tener conectadas la exploración al placer, son la base de cualquiera de mis proyectos.


Cuando empecé a tener relaciones sexuales, se expandieron la exploración y el placer.


Recuerdo especialmente que tenía la intriga de saber cómo era mi sabor, había leído que la alimentación y el ejercicio influían mucho en esto y también que cambiamos según las fases del ciclo menstrual… No solamente el flujo vaginal, ya podía sentir mi saliva muy distinta cuando estaba por menstruar.

Sin embargo, era información que yo guardaba para mí misma, no era algo que compartiera con amistades ni con mis parejas sexuales. Las fases importantes a la hora del sexo eran la ovulación y la menstruación. La primera por el miedo al embarazo y la segunda por la pregunta “¿te incomoda?”.


Con mis amistades esto ha sido un tema: el flujo menstrual te incomoda a la hora de tener relaciones sexuales? Ante esta pregunta, había tantos sí como no.


La reducción a las posibilidades de embarazo y a la molestia, me obturaban la exploración y la investigación… y claro el placer.


Una charla con un amigo con quien tuve sexo me llevó a salir de ese lugar sí/no, limitado. Él trajo la diversidad en todo lo que decía: la diversidad de la vagina “hay interiores más rugososs, hay más lisos”; "hay quienes están más sensibles cuando están menstruando y quienes agradecen un orgasmo mucho cuando están por menstruar y disfrutamos esto juntos"; "hay quienes no desean tener sexo cuando están menstruando, hay quienes tienen miedo a manchar las sábanas, entonces ponemos toallas y quienes se divierten diciendo que 'dejan sus huellas'"…


Finalmente mi amigo me había desplegado un mundo de relaciones y diversidades que desconocía. Me gustaba que él no juzgaba como malo/bueno, esto sí/no, se relacionaba en esa diversidad.


¿Podía entonces recrearse aquello que yo sabía de mí misma con el saber de la otra persona sobre mi cuerpo y sus otras experiencias?


Saborearse juntos, gustarse…. más allá de la lengua, y la lengua… Sabor del latín sapor deriva de sapere ‘saber’.


Entonces saberse juntos como base para cuidarnos juntos, es uno de los hilos que he encontrado, produce la conexión de mi ciclo menstrual con mis relaciones sexuales.




 
 
 

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